sábado, 25 de agosto de 2012

Sirena.


No creo en la casualidad de volver a tocar tus dedos
es tan fácil de sentir que poco a porco nos perdemos,
y las horas se me pasan frente de un ordenador
escribiendote relatos, difundiendo éste dolor.

Dueles por dentro, el tiempo pasa, y no me echas de menos,
nuestros sueños los cambiaste por lágrimas en cuadernos,
me repugno cada vez que pienso, y me digno a escuchar
lo que dijiste está grabado, no tenías marcha atrás.

Pero te fuiste, jodiste mi paciencia y me dolía,
y no hay una puta anestesia que cure nuestras heridas,
mis manías agudizan más, tus gustos han cambiado,
han cambiado tus ojos y mi visión al pasado.

Mi vida era más ligera cuando tú estabas en ella,
creimos en estrellas, y en las plumas de la acera, y mira,
todo se ha ido, ya, y aun no puedo evitarte,
lo echo de menos todo, aún necesito abrazarte, y decirte,
pienso dejarme la piel en ti, 
me meteré en tus problemas, y te ayudaré a salir,
aunque no quieras, no importa, y si te encuentro llorando
mataré al hijo de puta que tu llanto esté causando.



No hay comentarios:

Publicar un comentario