He perdido demasiado en tan poco tiempo. He mandado a tomar viento todo eso que compartimos, todo eso que dijimos, hicimos, soñamos, y a día de hoy, sigo luchando por alcanzar. Lo malo de todo esto, es que siempre he tenido, de la amistad, una visión muy distinta, y parece que no aprendo, porque sigo pensando que es imposible perderte, después de todo. Mforma de ver las cosas, es distinta a la tuya, las dos lo sabemos, desde el principio, pero al principio no nos importaba. Es como esas parejas de recién casados, que al principio ella le perdona las babitas que caen en la almohada de él, él perdona que se olvidede tirar la cadena cuando ella tiene la regla, se perdonan mutiamente los pelos en la bañera, los ronquidos... Sí, un poco brusco, peo real. Al principio lo perdonamos todo, por miedo a perder al otro, en éste caso, a la otra, pero luego, la confianza nos hace decir lo que pensamos, que cambia radicalmente. Comparo nuestra amistad con una relación de pareja, porque para mí, la amistad, también es amor, ¿o no?
Ahora pienso, y me cuesta volver a la realidad. Veo a gente, cosas, calles, dibujos, objetos que me recuerdan a ti, porque llevan tu nombre, literal o metafóricamente.
Parece mentira, que ahora me duelan tanto esas cosas que antes nos saciaban. Y mis mayores miedos, ahora, són el llegar a pensar, que no sólo no me quieres igual, sinó que dejes de quererme. Que deje de ser alguien dentro de ti, y peor aún es saber de primera mano que está pasando.
Nos llamábamos "Almas Gemelas", y quieras que no, de un día para otro, no dejaremos de serlo. Somos el Ying y el Yang, el norte y el sud, la Cal y la Arena, el blanco y el negro, Thelma y Louise. Somos todos esos opuestos, que no pueden estar separados, y nos daremos cuenta, tarde o temprano, aunque no volvamos a ser como antes, que no me extrañaría, pero nos daremos cuenta, porque en el fondo, ya lo sabemos.
Es triste, que al pasar todo ésto, agudicen tantas cosas en mí. También cambia mis "hobbies". Bien, no los cambia, pero quizás no tenga tantas ganas de hacer esas cosas que hacía contigo, sin ti. Todo ésto hace que esté más alerta con la gente que me rodea, hace que no me fíe de nadie. Que siga siendo la misma por fuera, pero que cambie mi manera de pensar. Cosa que, aclaro, no es buena. No lo es, porque me siento menos feliz. Preferiría, quizás, confiar en quien me dice "confía en mí", en lugar de asentir con la cabeza, y burlarme por dentro, porque eso es lo que hago, desconfiar. Muchas cosas han cambiado, en mi comportamiento, en mi forma de pensar,... en mí, generalmente.
Pienso, y pienso, y le doy vueltas, y sé que todo ha sido mu culpa, y que si no te recupero, será no es por tí, es por mí, típica frase, ¿eh? pero cierta. Quizás me arrepienta de haber sido como he sido, o no, o me arrepienta de haber echo algo que he echo, o me vengan arrebatos en los que desee con todas mis fuerzas darte un abrazo y pedirte perdón por haberme portado como una gilipollas, otras veces pienso que no tengo ninguna culpa, y que fuiste tú la que lo ha llevado todo hasta aquí, otras, pienso que las dos tenemos la culpa, pero si la vida nos ha llevado hasta aquí, será por algo, y no quiero forzar que sea diferente, porque no creo en poder cambiar el desino. Soy de las que piensa que si una cosa es así, es así y punto, lo mires desde donde lo mires, y si intentas cambiarlo, cambiará, pero ni será lo mismo, ni durará. Las cosas pasan porque tienen que
Amar es dejar ir.
ResponderEliminarA mí me enseñaron que amar es comprensión, y dejar ir es, de alguna manera, huir.
ResponderEliminarExacto, amar es comprensión y confianza ...
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