"Cada cosa tiene un color. Cada emoción tiene un color. El silencio es blanco.
De echo, el blanco es un color que no soporto: No tiene límites. Pasar una
noche el blanco, quedarse en blanco, levantar bandera blanca, dejar el papel
en blanco... Es más, el blanco ni siquiera es un color, como el silencio. No
es nada. Una nada sin palabras o sin música. En silencio: en blanco. No sé
quedarme en silencio o solo, que viene a ser lo mismo. [...]
Sí. Un día de éstos le diré que ella es la persona echa expresamente para mí,
y yo para ella. Así son las cosas, no hay escapatoria. Cuando lo comprenda
todo será perfecto, como en las películas. [...] Me divierte asignar vidas
enteriores a la gente, porque ayuda a explicar su carácter.
Beatrice, por ejemplo, debe de haber sido una estrella en su vida anterior. Sí,
porque las estrellas tienen una luminosidad cagadora alrededor: Las ves de
lejos, a millones de años luz. Son un conglomerado de materia roja incandescente
y luminosa. Y Beatrice es así. La ves a cientos de metros de distancia y brilla
con su pelo rojo. [...]
Beatrice , mi fuerza de gravedad, mi peso, mi sangre, mi rojo.
-Yo pienso en el rojo.
Aguno ríe fingiendo haber entendido un chiste que no he contado.
Gandalf ha comprendido que no estoy bromeando.
-¿Y cómo es el rojo?
-Como su pelo...
Los demás me miran como si me hubiese fumado un canuto antes de entrar en clase.
La única que parece sintonizar conmigo es Silvia, que me mira cómplice.
Gandalf de mira a los ojos, mejor dicho: dentro de los ojos. Sonríe.
-Para mí también es así...
-¿Y cómo es?
-Como su sangre."
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