No soy una mujer real. No estoy orgullosa de ser quien soy, y sí, ojalá pudiese cambiar yo, y conmigo la opinión que tienen de mí todas esas personas que me miran y me señalan con el dedo. Ojalá dejase de ser la gorda, la fea, la rara del grupo, la diferente. Antes me gustaba, porque era la rara, pero estaba delgada, simplemente era más risueña que el resto, me reía con y por todo, igual que ahora, con la diferencia de que en esa época era feliz, porque me sentía bien conmigo, no necesitaba que nadie me dijese 'qué guapa estás hoy', porque yo ya me veía bien en el espejo antes de salir de casa, sin embargo ahora antes de salir de casa, me miro al espejo y me cabreo, y pienso 'no te mires más porque eres así y punto', y salgo pensando en lo amargo que es todo ésto, lo mal que me sienta, y lo que se me repite. Puedo estar genial, reír, estar de broma, decir y hacer tonterías durante horas, y que de repente me cambie la cara. Por una chica guapa que ha pasado por mi lado, por alguna chica que ha salido en la película que he visto ese día, por un comentario de alguien, o por otras cosas que no vienen a cuento, pero del mismo tema. A veces me siento una falsa, no puedo ser yo porque nadie me tragaría, quizás. A lo mejor las chicas normales prefieren ser ellas mismas y sentirse orgullosas, mientras yo intento cambiar aunque no puedo. Me duele la garganta.
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