jueves, 10 de mayo de 2012

Estado emocional: Déjame en paz.

Son ese tipo de cosas que necesitas contárselas a alguien pero no te atreves, porque no confías en que no se rían, no se metan contigo, o no lo entiendan, y te tomen por loca. Necesito descargar rábia, necesito llorar, necesito gritar. Necesito, ante todo, dejar de ser lo que soy. Ya no me gusta nada de mí, no me gusta mi forma de ser, porque por culpa de ser así, he perdido cosas y personas increíbles, me he portado como un monstruo con muchas personas, he sido mala, he sido penosa, no sé mantener algo, no se me da bien ser lo suficientemente encantadora para que un hombre me quiera. Físicamente es aún peor. Desde hace dos años, he ido creciendo, y creciendo, y creciendo, y no precisamente de altura. Me miro al espejo y me veo cara de perro, como un bulldog francés, pero con cuerpo de humano, y menos pelo. Las lágrimas me hacen cosquillas por la cara mientras escribo, y llegan al cuello perdiéndose con el cuello de la camiseta. Me siento mal conmigo, no sé verme bien, ni por fuera ni por dentro, quiero que alguien me envidie, que alguien me admire por algo, quiero ser buena en algo productivo, no sólo en manchar ropa y caras con sangre artificial. Me come por dentro el echo de pensar que siendo lo que soy, nunca seré nada.
Llego a la puerta del cole de mi hermano, a recogerlo, y está lleno de madres esperando, todas están delgadas, si más no, son  normales. Hay pocas que tengan sobrepeso. No hago más que mirar a todas las mujeres, de arriba a abajo, veo como se ríen, como se sienten seguras de sí mismas, cómo visten, y como me miran. Me imagino a mí, con esa cara de perro. Hace pocos días, pensé todo ésto con tal intensidad, que me puse a llorar ahí mismo. Me morí de verguenza y me apollé en la columna mirándo el movil, finjiendo que estaba mandando un mensaje, o algo importante. Cuando Pol salió fuimos a casa. Cada vez se me hace más largo ese camino, sobre todo a las 12.30. Me aguantaba la llorera de tal manera que, entre eso, el calor, y que no veía bien, por las lágrmas que se alojaban en mis ojos sin llegar a caer, tube que sentarme, y eso que vivo a menos de 5 minutos del cole. Me sentí penosa. Mi hermano no hacía más que quejarse porque tenía hambre, lo llevé a casa, puse dos platos, para él, y para mí. Yo comí más rápido que él, y terminé el plato llorando. ¿Porqué siempre tengo hambre? Si comiese por comer, supongo que podría hacer algo, pero, esque tengo hambre, se me vacía el estómago, me duele, me suenan las tripas, y sólo con agua no se llenan. Necesito comer, pero esque, no sé que pasa, yo nunca había tenido tanta hambre, y mucho  menos había pesado lo que peso. Soy como un bulto. A veces me desnudo y pienso en si realmente algún día de mi vida volveré a tener novio, o si volveré a atreverme a desnudarme delante de alguien. Tengo todo el día los ojos llorosos, intento comer sano, comer bien, y lo hago, apenas como comida basura más que cuando viene Tania con una bolsa de patatas del chino, en mi casa, no comemmos esas cosas, ni cosas precocinadas, siempre hacemos "bien" la comida, con pocos fritos, mucha agua, y esas cosas, sin embargo los únicos delgados son mis hermanos. Marc se pasa el día haciendo deporte, y Pol, tiene 7 años y no para quieto. Ellos queman. Mi madre no come apenas, y Antonio come solo cuando cocina él. Soy la gorda de la casa, dentro de poco, la gorda de la família, estoy en lucha con mi tía paraver quién gana.
Mi família me lincha, mi abuela me dice que acabaré con problemas de azucar por ponerme como me pongo, que dentro de poco, si sigo así, voy a tener problemas de salud, y de mayor, infartos. Asi me animan. A mi madre le gusta más recordarme lo mal que me queda la ropa, los tacones, el intentar ir arreglada... A veces me gustaría cojer a mi madre, y decirle "Gracias mamá. Gracias a ti, cada vez que como voy al baño a echarlo todo." Es una lástima que me hago daño, y últimamente me salía más sangre que otra cosa. Gracias a ellos, gracias a mi família, cuando la gente empieza a ir en tirantes, pantalón  corto y chanclas, lo único que cambia de mi vestuario, es que la cremallera de la chaqueta aún sube más. Ayer Dolores me preguntó si no tenía calor, me estaba asando, temía que el sudor traspasase la chaqueta, pero le dije que no.
Éste año hará 8 años que no voy a la playa. Tengo varios amigos a los que les gusta obligarme a ir, o hacerme chantaje, pero aún no he ido con nadie, y dudo que vaya a ir. Me da vergueenza que alguien pueda ver lo que hay debajo de mi ropa, me da verguenza y miedo, verme a mí, en el rflejo del agua, o la misma sombra. Lo que más me duele, me rebienta, me come, me mata.... Lo que más me hace sufrir, es pensar en Dani... Pienso que, si no me quiero yo, menos va a quererme él. Pienso que cuando se supone que se enamoró de  mí, yo estaba delgada, y ahora ya no lo estoy. Me da vueltas la cabeza, buscando soluciones para no perderlo, pero no hay ninguna,  no hay manera.  La solución será, pasar el resto de mi vida sola, con la conciencia muerta de pensar que, quizás pude hacer algo, y me quedé sin fuerzas para mover un dedo.


¿Porque cuento todo ésto aquí? Pues porque todas las entradas que publico, se leen una, o dos veces, seguramente personas a las que no conozco, y hay muchas historias así, que al fin y al cabo, nadie puede hacer nada.




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