Dicen que, o estás en una acera o en otra, que en medio te atropellan. No te atropellan si sabes mantenerte justo en medio, los coches pasan a ambos lados, los que tienen el problema son los que no dejan de cruzar, tú estás en medio, no te ralles, pequeña princesa, estás a salvo.
(Reflexiones que una tiene de borrachera, justo en el momento de conocer a un chico gay, majísimo.)
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