Te tenía, tan mía, que no tenía tiempo de echarte de menos, pero sí de valorarte. Me gustaba estar contigo, me gustaba hacerte reír, y por encima de todo, me encantaba tu cara de vergüenza ajena. Me encantaba cuando me decías que era una guarra, cuando te enfadabas conmigo, por ser tan poco fina. Cuando todos los días, hacíamos el mismo recorrido. Me encantaba tener que protegerte. Me encantaba secarte el llanto cuando algún hijo de puta intentaba hacerte la vida imposible. Me encantaba cuando eras fuerte. Me encantaba escribirte, cantarte, escucharte, leerte. Me encantaba cuando quedábamos todos, y tú y yo nos apartábamos del mundo, con el móvil, las bases, y cantábamos. Te recuerdo perfectamente rimando "bollería industrial" con "rap comercial". Recuerdo perfectamente cuando cantábamos, y de repente, las dos nos quedábamos en blanco, cuando cogíamos aire a la par, cuando hacíamos exactamente los mismos coros, y nos mirábamos con cara de "no me copies". Me encantaba cuando alguna de nuestras amigas nos envidiaba, porque literalmente, no nos hacía falta hablar, 'Sobran las palabras'. Me encantaba (Aunque sé que a ti no) cuando uno de mis amigos me decía "¿Cómo la aguantas, con lo borde que es?" Yo siempre sonreía, y decía lo mismo. Es una borde. Es la persona más fría que conozco, no necesita hacerse la dura, lo es. Me encanta
Imagina que todo vuelve a ser así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario