martes, 17 de julio de 2012

Me gustas.

Cada vez que pienso en una de las cosas que me gustan de ti, pienso que es lo que más me gusta, así que no me aclaro. Eres tú. O no. O me cago en la puta, que no sé lo que quiero, no sé nada, no sé ni quien eres, si me paro a pensar, por eso me da miedo, porque todo pinta demasiado bonito, todo pinta perfecto. Siempre quise ser Cenicienta, justamente ella, imaginarme con un vestido azul, y con zapatos de cristal. Unos tacones altos, para mí. Algo que brille así. Una corona con diamantes. Una carroza con dos caballos (en mi caso, negros) que venga a por mí, sólo a por mí, que mi príncipe me repita mil veces que estoy preciosa, que me brillen más los ojos, y que... Ya, ¿ves? Ya se me ha ido la olla, me dejo llevar demasiado, por la imaginación, por mi niñez, supongo. Si hay algo que me guste de mí, es ésto, no nos engañemos. Me encanta soñar, aunque a menudo se me acaben los sueños. 
En fin, que te quiero, parece ser, o eso, o te pinto como a un príncipe siendo sólo un sapo. ¿Sabes? Me encantan los sapos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario