www.twitter.com/fucckyeah www.flickr.com/photos/hiddeninthescars
lunes, 8 de octubre de 2012
6 de octubre.
Estoy en la parte alta de un tren dirección a dónde ya debería estar. Sola. Parece que no hay nadie más en el vagón, por ahora, quizás abajo, pero el único sonido que se percibe es e chirrío de las 'ruiedas' con las vías, u el viento, como en las películas de terror. Aquí, ahora, todo es negro, es lo que pasa cuando sales de Paseo de Gracia, un túnel interminable hasta la próxima parada. Todo oscuro, excepto las luces, que intentan imitar a un flexo, justo encima de mi libreta, con las bombillas amarillentas. No quiero que nadie más suba al vagón, quiero vivir éste Negro sola. Un Negro a todo color, eso es lo que pasa cuando eres feliz, por muy negro que sea, por muy oscuro que esté físicamente, diminutas manchitas de colores vivos sevan dilatando hasta llenar todo ese negro, y convertirlo en Arco iris. 'El mundo de yupi', o, siendo más modernos, 'El mundo de Todd'. No es el mismo negro que el del libro.
Acaban de subir dos parejas a mi vagón. Una de ella de jóvenes, parece que son ingleses. El chico es moreno, y lleva una barba sin afeitar que prefiero no tener que compararla con nada, y ella, rubia, con los ojos claros. Creo que son verdes. Barcelona está llena de 'guiris', no me molestan, ni les critico, pero es así, está llena de gente de otros países, caminas por las aceras, y de cada 10 personas que te encuentras, 6 son de otro país. La joven de los ojos claros me está grabando. Me tapo con el pelo, a duras penas, porque hoy se me ha ocurrido la brillante idea de ponerme una diadema. No sé qué dice mientras graba, algo de escribir, es todo lo que entiendo. También graba el paisaje, y a su novio -o marido- mientras no deja de decir cosas, sonriendo. Parece que se lo pasan bien.
Ya hace una parada que entran los rayos de sol por la ventanilla, y a diferencia de los guiris, éstos sí que me molestan, porque me deslumbran la libreta, y no veo bien, encima ésto se mueve mucho, y temo llegar a casa y no entender nada de lo que he escrito. Ahora sólo espero llegar a esa parte del trayecto en la que se ve el mar, parece que vuele sobre él, incluso si me esfuerzo, puedo llegar a sentir el olor a sal. Sal, como su boca. Le saben los labios a sal, él es mi sal. Se come un chicle de menta, y nada más 10 minutos después de deshacerse de él, ya le sabe la boca a sal. Es mi sal, mi mar, mi azul. Me gusta adjudicar colores y números a las cosas y personas. Con Rosa ya lo hacíamos. Ella era el color rosa -obviamente- y yo era el turquesa. Ella era el número 10, y yo el 2. Nunca me ha gustado ser la primera, prefiero ser la segunda. Tengo mis motivos, aunque hay gente que me dice que no son muy razonables, en fin, no me gusta que intenten cambiar mi forma de pensar. Ahora ya no, ahora quiero -necesito- ser la primera para no perderle. Ese es realmente mi Negro, y no el del túnel. Es mi Negro similar al de Leo, y temo a que llegue. El Blanco es miedo, el Negro es odio, rabia. Yo he tenido las dos cosas. Cuando Álex estaba en coma, tube un par de meses de Blanco, húmedo a causa de mis lágrimas. Sabía hacer pocas cosas, además de llorar, incluso había días que no iba a clase. Ese blanco también tenía manchas negras de vez en cuando, y me daban ataques de rábia. Me sentía tan culpable...
Cuando mi padre nos abandonó, conocí más de cerca al Negro. Ninguno de los dos colores me gustan, para nada, aunque prefiero sentir el Blanco, y vestir en Negro. Siempre intento vestir de negro. He tenido épocas en las que no tenía ropa de otro color, justo ahora estoy comprándome poco a poco ropa de colores, aunque no he superado para nada el motivo por el cual visto de negro. Ese es otro tema que prefiero no tocar.
Éste chico es mi ángel, es increíble. Gavà. Justo en el momento en que iba a dejar de escribir, por el cambio de tema de la ropa negra, coge y me llama. Tiene ese poder inexplicable de hacer las cosas mucho más llevaderas, cosa que se agradece muchísimo. Le quiero. Todo ha sido muy rápido -o es que yo soy muy lenta-, pero le quiero, más que a nadie, es más importante su sal, que la que le da sabor a todo lo que como. Comida.
El tren está lleno de gente, ésto empieza a parecer una lata de sardinas, y yo ni siquiera me he dado cuenta de cuándo se ha llenado así. La pareja de ingleses ya no está, pero hay cuatro niños -que no sé de que país son- de menos de 13 años viajando solos. Ya llegamos a la playa, la veo de lejos. Tengo ganas de que lleguen esos 2 ó 3 minutos en os que parece que pueda ver el fondo del mar. Los destellos que salen de cada diminuta ola provocada por el viento -el mismo que antes intentaba dar miedo-, rozan tantísimo la perfección que parecen echos con el photoshop. Los más distantes, simulan constelaciones.
El azul del mar, no se mezcla con el del cielo. Hoy no. El del mar es mucho más oscuro, y se distingue perfectamente del cielo. Platja de Castelldefels. Palmeras, arena, y veleros que me recuerdan a los que Silvia pintó en el cuadro que le hizo a Leo. Azul. No puedo sentirme sola con tanto azul rodeándome, ni siquiera llevando dos horas de trayecto en tren sin acompañante. Mi sal turquesa debe de estar ya esperándome en la estación. Me encanta cómo las olas chocan suavemente contra las rocas, y cómo se derriten al tumbarse en la orilla, con los bordes espumosos, convirtiéndose en nada. ¿En Blanco, o en Negro? No lo sé, en 'nada', simplemente. En Blanco, quizás.
No me gustan los túneles. Me cambian el azul por el negro, y la luz del sol por la bombilla amarillenta. Parece la lámpara de mi habitación un día de cada día a las tres de la madrugada. La libreta está fría. Normal, teniéndola encima del aire acondicionado. Sitges. Vuelvo a quedarme completamente sola en la parte de arriba del vagón. Totalmente sola, con el bolígrafo de la empresa de mi madre, la libreta que me regalaron en el concierto de anoche, y el Azul que me acompaña indirectamente. Tengo ganas de llegar ya a Vilanova, y encontrar en la estación, esperándome, a -espero, deseo con todas mis fuerzas- la persona que va a acompañarme el resto de mi vida. Mi sueño.
Me he encariñado demasiado con ese libro, ahora muchas de las cosas que hago, digo, o pienso, giran entorno a él. Más azul. A veces tengo la sensación de conocer a Leo, Silvia, Nico, y sobre todo, al Soñador. Me gusta el Soñador. A Beatrice no la conozco. Ella sólo sería la chica a la que envidio, aunque no existe.
Acaba de llamarme. Ya estoy en la estación y él está ahí. Me mira serio. Le miro seria. Intento que no me salga de la boca esa sonrisa tonta de la que tanto se burla. Se burla siempre de mí, pero a veces incluso me gusta. ¿Soy rara? Quizás, pero no me importa que encuentre graciosos mis actos, mis gestos, o mis reacciones, siempre y cuando acompañe sus burlas de un beso, o de un 'te quiero'. ¿Qué más me da, si se ríe o no, si me da la sensación de que va a seguir queriéndome? Pues ya está.
Me besa. Un beso 'pequeñito', para empezar el día. Me da la mano, y luego me besa bien. Esperamos al autobús que nos lleva a su casa, y me dice que me ha echado de menos. Le quiero. ¿Cómo puedo pensar en un Blanco, o un Negro, si tengo todos los demás colores dentro de él? Mi pequeño, mi potecito de sal, mi alegría.
Nunca me he enfadado con él, aún. Una vez me sentí mal por él, pero no me enfadé, al contrario, me sentí tan mal porque pensaba que él estaba realmente enfadado, y me derrumbé. Se me pasan demasiadas cosas malas por la cabeza, y luego pienso, y él no es así. Él no es como los demás, él no se enfada por éstas cosas, él me entiende, me quiere. ¿He dicho que me quiere? Es la primera vez que digo que un chico me quiere, pero bueno, es el primero en tantas cosas, que por una más no pasará nada. También será el último. Tendría que dejarle yo, para que no fuese el último, y tiene que pasar algo muy fuerte para que yo deje a la persona que más quiero, que más me importa, y a la que más he querido, quizás. Ahora mismo está por encima de tanta gente, que a veces pienso, y no me importaría irme a vivir con él a Canarias (Por decir un sitio, quiero referirme a 'muy lejos') y ver a mi família sólo un par de veces al año. Creo que no me importaría, quiero que él sea 'mi família'.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario