lunes, 15 de octubre de 2012

Como si estuvieses en tu casa.

Antes de nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué, y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El interruptor general de corriente, está conectado a cada una de tus sonrisas, intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú, y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador, sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a éstas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. (...) El resto no sé, supongo que está todo por hacer, encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobretodo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida.

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