"Estoy, sentada en la esquina de la cama,
pensando en qué voy a hacer para irme de ésta casa,
mi familia ya no vale nada
y mi única ambición es acariciar tus manos y tu espalda.
Ya perdí mi tren, me pasé de estación, y como veis,
también he perdido la fe, entre éste abandono, desprecio, y dolor.
Una calada de algo denso entre tus labios de marfil
para sanarme de ésta angustia que me lleva al elixir."
No hay comentarios:
Publicar un comentario