domingo, 4 de noviembre de 2012

No me gusta la sonrisa tonta que me da cada vez que te veo aparecer a lo lejos, intento aguantarme, pero sale igualmente. Bajo la cabeza disimulando para no sentirme idiota. Cuando te vas es inútil bajar o subir la cabeza, me siento idiota, miserable... no me siento. Siento que mi cara por dentro está llena de lágrimas y intento contenerlas para no sentirme aún peor. Cuando te vas tú me quedo mirándote, como subes al puto tren, y cómo éste se va. Cuando me voy yo normalmente no me atrevo a mirarte. Me estoy yendo yo, es como si pudiera quedarme, y me fuese por voluntad propia, (cosa que no va a pasar) por lo tanto no puedo mirarte a los ojos. Quizás sea porque no soy fuerte, y cada día lo soy menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario