'[...] Tengo mis días de bajón, pero no me relajo, tú sólo dime la hora y lugar, que yo te recojo -me recojes tú-, voy de cara y de culo ¿Cómo se entiende? Se me acaba un mes, empieza otro, el tiempo me prende, también me ayuda a aprender, aunque nada me sorprende, el amor no se vende, el amor es más que depender de ella o de él. El papel está a punto de arder, y yo de perder los estribos, vivo sin cuartel. Amarra todo lo que puedas, me agarro a la épica, me falla la ética, no cuido mi estética, si se me van las ganas de vivir ¡Qué vuelvan! Quien tenga fe, que crea, lo vuestro me merma, me amuerma, sólo quiero saber si podré salir de ésta, no se reía tanto cuando le rompieron las piernas.
Lo único que quiero, es que te quieras, en la vida también hay cosas buenas, por la sangre de mis venas te doy fuerzas si flojeas, nunca estarás solo, porque tu pena, es mi pena.
[...] Si caes, ¿Cuántos se tiran detrás tuyo? Lo están esperando, como agua de mayo. [...]
Ñete Rodriguez, Nunca estarás solo.
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