Nunca nos decíamos cuánto nos queríamos, yo, principalmente. Un día me o preguntaste, me dijiste 'tú me quieres?' no pensé (hice mal) y respondí 'a morir'. Justo ahí no sé que pasó que, en realidad, lo que fue muriendo es todo eso que sentía. No le daba el mismo sentido a tus caricias, y quizás, los besos dejaron de ser tan mágicos. Llevaba muchos años sintiendo eso tan fuerte, y me di cuenta de que, de un día para otro, se puede ir todo a la mierda. Yo te quería, sentía mariposas, y esas cosas, me hacía ilusión verte, me ponía celosa cuando estabas con tus amigas... Y de repente todo eso dejó de importarme. Quedabas con tus amigas, y yo ni me acordaba. Quedábamos, y no te había echado de menos previamente, después de un mes y algo sin verte. Eso ya no era normal. Lo que pasaba es que estaba eligiendo entre dos caminos; Tú, o él. Tenía que medir los pros y los contras. Siempre he pensado que, por más que te quiera, eres como mi padre, y en un futuro, no hubiese ido bien. Eres demasiado independiente, necesitas un espacio demasiado amplio, y yo, en ese pedazo de espacio, me ahogaba. ¿Qué podía pasar con él? No lo sé, no lo conocía. Tú nunca has admirado nada de lo que yo he echo; ni fotos, ni maquillajes... Es más, no te gustaba para nada que quisiera dedicarme a la caracterización, te lo tomabas a coña. ¿Y él? Parece que le gustaba, si más no, no lo detestaba. Tú no querías casarte nunca, ni tener hijos. ¿Y él? Tampoco lo sabía. Tú no me acariciabas por las noches, ya no eras tierno. ¿Me acariciaría él? No tenía ni idea, pero él me dijo que era muy cariñoso... Tú no confiabas en mí, no creías, y no sabía si él iba a hacerlo. A ti no te importaba pasar un día sin saber nada de mí, el problema es que tampoco te importaba que pasara una semana. Yo sufría cada vez que te ibas de vacaciones, tanto por el camino en coche, como por las chicas de ahí. A ti te importaba una mierda lo que hacía yo aquí. ¿A él le importaría? ¿Me llamaría?
Empezó a llamarme. Empecé a hablar con él todos los días. Algún día no le abría para que no me tomase por una pesada, para que no pensara (supiera) que no tengo vida social. Empecé a mandarle mensajes cuando me aburría, a decirle cosas, y a pedirle que me dijera cosas. Empezó a gustarme bastante rápido, y tú, dejabas de importarme. Aún así yo no sabía si quedarme con él, o contigo, ya que eran muchos años, y de él no sabía (ni sé) nada. Me dejé llevar, me besó (o le besé), y empecé a tenerlo un poco más claro. El día que nos besamos (digámoslo así) me enfadé conmigo. ¡Yo no quería besarle! ¿¡Por qué lo había echo!? Pero me gustó. Me gustó mucho. Me gustó más que cuando tú me besabas, y no sólo me gustó, si no que estuve como una semana con su beso en la boca. Se lo conté corriendo a mis amigas más cercanas, a mi hermana, a mi hermano pequeño, que se puso celoso (y aún lo está) y hasta a Guido. Me sentía bien, y a la vez mal por ti, pero qué más daba, si yo estaba siendo feliz sólo por un beso. Empecé a cogerle de la mano, a no girar la cara cuando me miraba, a abrazarle. Punto clave. Cuando le abracé, por fuerte que parezca, supe que no me hacia falta abrazarte a ti, no lo necesitaba. Le necesitaba a él, a esos besos, como el primero, a sus caricias, a su mano, que encaja perfectamente con la mía, a sus ojos, a sus labios, a su lengua. Poco a poco fue pasando el tiempo, eres importante para mí, joder, ¡Mucho! Pero en otro sentido. Ya no necesito que seas 'mi media naranja'. Quizás hasta lo seas, pero la mezcla era demasiado ácida. Él es dulce, y me hace dulce a mí. Él es el culpable de que se encoja mi corazón cada domingo, y crezca los sábados. Él es la parte fuerte de mí, y la mitad de las lágrimas que ya no derramo. Él es todo lo que necesito hoy, nada más, a nadie más, él, yo.
He vuelto a enamorarme, le quiero a morir. Cuando te lo dije me di cuenta de lo fuertes que eran esas palabras, podían destruirme a mí. Me destruyeron, a mí y a lo que sentía. A él le quiero así, y todavía le quiero más cada vez que lo digo. Eso sí, no cometeré el error de no decirle que le quiero. Lo haré todos los días, hasta aburrir.
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